“En este mundo hay dos clases de hombres, mi amigo. Los que traen el arma y los que cavan. Y tú cavas”, dice un joven Clint Eastwood (Rubio) en el duelo final de El bueno, el feo y el malo. Un pequeño pueblo de Burgos, Santo Domingo de Silos, fue el escenario escogido por el cineasta Sergio Leone hace sesenta años. El italiano con alma de cowboy decidió levantar aquí el cementerio estadounidense de Sad Hill para ponerle punto final a la histórica Trilogía del dólar. Como este pueblo, muchos otros alrededor de toda España han servido de escenario para películas, documentales y series. De esa conexión entre pantalla y territorio nace la Red de Pueblos de Película, una iniciativa que apuesta por el turismo cinematográfico como herramienta de dinamización cultural, económica y social en el medio rural.

