Cuando los riñones no dan más de sí y no son capaces de seguir filtrando la sangre, el mayor grado de insuficiencia renal, lo ideal es el trasplante. Pero mientras llega ―o para los muchos pacientes que no pueden acceder a uno―, la alternativa es la diálisis, que externaliza este proceso en máquinas y sustancias que lo emulan. Más del 80% de las 40.000 personas que se dializan en España acude a centros especializados y hospitales, pese a que está muy estudiado que hacerlo en casa es más barato para el sistema, da mejores resultados clínicos y alarga la esperanza de vida. Además, según una reciente investigación presentada en el último Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), también consigue que los pacientes se sientan mejor anímicamente.
