El presidente Donald Trump pasó de la simpatía al repudio en cuestión de días con respecto al demócrata Henry Cuellar tras concederle un perdón la semana pasada en un caso en el que este fue acusado junto a su esposa de aceptar 600.000 dólares en un esquema de sobornos que involucraba a una empresa energética controlada por Azerbaiyán y al Banco Azteca de México, entre 2014 y 2021, y del que se declararon no culpables. La expectativa del republicano tras el indulto era que el político de 70 años abandonara la reelección o dejara su partido y sirviera de refuerzo a la estrecha mayoría republicana en la Cámara de Representantes de cara a las elecciones de 2026, en la que el presidente se juega la gobernabilidad de su segundo mandato.
